Centro Universitario de Tecnología y Arte Digital

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Mar Martitegui: “No hay que tener miedo al papel en blanco”

Nuestros estudiantes quieren seguir los pasos de sus referentes en aquellos sectores en los que se están formando. Los más experimentados se convierten así en sus fuentes de inspiración, en el espejo en el que quieren verse reflejados los alumnos de U-tad. En pleno desarrollo intelectual y en un momento lleno de ilusión, de incertidumbre por el futuro y de indecisión sobre el camino a seguir, las inquietudes de nuestros jóvenes talentos solo pueden despejarse hablando con quienes ellos consideran sus maestros.

Por eso, en esta ocasión hemos querido que sea Gloria Maestre, alumna de cuarto curso en el Grado en Diseño Digital quien consulte todas sus dudas a una destacada profesional de la ilustración y del diseño en el mundo de la moda: Mar Martitegui. Hace unos meses tuvimos la oportunidad de disfrutar de una Master Class impartida por la diseñadora, con la que aprendimos sobre creatividad y sobre el proceso de ‘crearse a uno mismo’.

Como alumna me surgen dudas sobre cómo enfrentarme a aquello a lo que me quiero dedicar, ¿tienes que perder tu estilo para triunfar?

Hay que aprender a diseñar de todo. No creo que haya que sacrificar nada, hay que buscar trabajos que nos hagan ser muy polivalentes, pero sin perder la esencia. Tal vez al principio tienes que adaptarte a trabajos que no sean tan personales, pero te están ayudando aunque no lo sepas, aunque pienses que estás sacrificando la creatividad, aunque te mires y digas: esta no soy yo. Te están enseñando a saber trabajar con diferentes clientes y en diversos sectores. Siempre tendrás muy claro quién eres y cómo vas a coger esa experiencia para hacerla tuya.

Aunque pensemos que nos estamos sacrificando o que no estamos siendo personales, lo que llevamos dentro siempre sale a la luz. Por eso en un equipo de diseño hay muchas personas, cada una tiene algo diferente que aportar. Es muy importante no perder lo que nos caracteriza.

Entonces, ¿tú has tenido que hacer trabajos diferentes antes de hacer lo que te gustaba?

Sí, he tenido que trabajar en empresas de moda que tienen un cliente muy determinado y que cambian mucho cada temporada. Al final la moda es algo muy cambiante, cada vez hay más colecciones en menos tiempo, más tendencias y novedades y las empresas quieren estar a la última, ser los primeros en ofrecer algo a los clientes y que eso que ofrecen sea lo más puntero. Evidentemente ahí hay un reto, tienes que saber hacerlo. Pero siempre hay espacio para la creatividad. Siempre.

¿Cuáles son las claves que sigues en un proceso creativo?

Depende del proyecto. En algunos el cliente te da la libertad y, en otros, te da pautas y empiezas por ellas. Yo siempre intento documentarme sobre el tema que tengo que desarrollar, porque muchas veces lo desconoces. Navego, busco referencias en libros, internet, etc. Igual un día tienes que hacer un logotipo para una panadería y nunca te has fijado en ninguno. Entonces te das una vuelta por tu barrio y ves lo que hay, comparas y propones algo nuevo. Normalmente, después de esa búsqueda, yo hago paneles con fotos e ideas, ya sea de manera física o digital. Después buscas un colorido base, analizas qué va a aportar al trabajo, buscas la temática… y una vez que tienes eso y la inspiración, empiezas a bocetar. Es un proceso que aprendes trabajando.

Cuando la gente se agobia o se bloquea le digo: empieza por algo, piensa en colores, en formas. A partir de ahí sacarás muchas ideas. Si no sabes qué hacer date una vuelta, vete a la calle, lee una revista, lo que sea. No hay que tener miedo al papel en blanco.

¿Cómo se aprende a ser un buen director de arte?

Es una evolución. Yo empecé a diseñar en una empresa haciendo las cosas que menos me gustaban, las más técnicas. Sabes que hay que tener paciencia. Pasas a hacer gráficos, luego a ser diseñadora principal, y poco a poco te vas nutriendo y te vas dando cuenta de que si eres trabajadora, constante y quieres progresar y aprender, hay un hueco para ti. Acabas siendo capaz de llevar un equipo y de transmitir las diferentes tareas, de decir qué es lo que quieres y que te entiendan. Es importante ser muy abierto, confiar en la gente en la que trabajas y darles la oportunidad que te dieron a ti en un momento y con la que pudiste crecer. Lo más importante de llevar un equipo es no tener miedo a que la gente crezca contigo.

Como apasionada de la ilustración, ¿crees que es viable tener un estudio de ilustración?

Si hablamos de ilustración pura y dura es complicado. Hay que buscarle caminos a la ilustración, tienes que hacer “ilustración aplicada a”. Una ilustración puede estar en cualquier sector, simplemente hay que saber encontrar la manera de llevar la ilustración a necesidades reales del cliente y del mercado real.

Ilustrar por amor al arte, por supuesto, lo hago cada día porque me encanta, me reporta beneficio personal pero no económico. Entonces, lo que he hecho es aprender a buscar los caminos donde la ilustración tiene un poder comercial y un poder de trabajo e intercambio para otras personas. Así que sí, creo que es viable. Primero es importante trabajar en muchas empresas, tener muchos trabajos, curtirte y aprender. Una vez que tienes ese bagaje, si te quieres lanzar, es totalmente viable.

¿Es bueno especializarte en un campo o hay que tocar un poco de todo?

Aprender cosas nuevas es maravilloso tengas la edad que tengas y sea el momento que sea. Puedes formarte y tocar muchos campos y eso no significa que tengas que estar dedicado solo a uno. Sí que es verdad que una vez que tienes una experiencia profesional, te has dedicado mucho a algo, consigues hacerlo bien y eres bueno en eso, la gente te va a buscar por eso. Inevitablemente hay una cierta especialización porque, hasta que no eres bueno y tienes experiencia en algo, la gente no te va a llamar, no te va a pedir trabajo. Pero eso no quita que puedas ir creciendo poco a poco en otros aspectos.

Yo llevo tatuando un año. Empecé porque me gustaba muchísimo, era algo totalmente vocacional. Me pongo a tatuar ahora porque creo en ello, y no voy a dejar de hacerlo aunque de momento no viva de ello ni me reporte dinero. Es cuestión de ir compaginando las cosas y saber dedicarle el tiempo necesario a cada una.

A mí ahora mismo me gustan muchos ámbitos ligados al diseño, pero no consigo sacar tiempo para todo…

Te entiendo, a mí también me ha pasado. Hay momentos en los que te frustras porque te das cuenta de que no llegas a nada. Hay que tratar de focalizarse un poco sin perder la ilusión. Al final, lo que menos te apasiona se va a ir disolviendo por el camino, inevitablemente vas a quedarte con unas pocas cosas que son las que más te gustan. No significa que esas cosas que descartes en un principio no vayan a suceder, igual tiene que pasar un tiempo y más adelante en el futuro las retomas. Yo tengo mi cuaderno lleno de listas de cosas que se me ocurren. Una de ellas puede ser simplemente un dibujo puntual que me apetece, y tal vez un día lo hago.

¿Podrías contarnos alguna experiencia que te hizo mejorar a nivel profesional?

Claro. Cuando estaba trabajando en Springfield me llamaron de Zara Kids. Yo quería dedicarme más a la moda de niños que a la de adultos, era mi pasión, así que esa era mi oportunidad. Tuve que dejar mi casa, mi familia, y mudarme a otra ciudad para conseguir un sueño. Cuando llegué allí me pareció un gigante, algo muy grande, había mucha presión. Yo era muy correcta y me costaba meterme en cosas que pensaba que no eran de mi sector. A veces me pedían que opinara sobre algo y no me atrevía, me daba apuro, había cosas que me gustaban y cosas que no y querían que les dijera lo que me gustaba pero yo no lo hacía. Un día mi jefa me llamó y me dijo: Mar, hemos confiado en ti y te hemos traído aquí porque queremos saber tu opinión y si no la das vamos a tener que prescindir de ti.

Fue un punto de atención que me hizo despertar. Habían confiado en mí porque vieron potencial, me hizo aprender que hay muchas formas de colaborar y decir las cosas sin ofender. Esa charla me hizo despegar como profesional y a partir de entonces creo que mi evolución en el mundo de la moda fue más rápida, mucho más confiada, y continué ascendiendo.

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